Llegó tranquila. Regla puntual como un reloj, vida sana, cero síntomas. Me dijo la frase que oigo cada semana: "tengo tiempo de sobra, ¿verdad?". Nadie le había explicado que la regla te dice que ovulas, no cuántos óvulos te quedan.
Le pedí las dos pruebas concretas que enseño en el método. El resultado la dejó en silencio: su reserva estaba más baja de lo que tocaría para su edad. No era una tragedia — era información, y llegaba con margen.